La explosión de 53 puntos de Jamal Murray contra los Dallas Mavericks el 8 de marzo de 2023 no fue solo otra gran noche de anotación. Fue una declaración. Una declaración de que cuando hay mucho en juego, cuando Nikola Jokic tiene una noche floja (relativamente hablando, el pívot aún anotó 16 puntos y 14 asistencias), Murray puede tomar el control por completo. Denver necesitó cada uno de esos puntos para lograr una victoria en tiempo extra por 142-135.
Mira, 53 puntos es el récord personal de Murray, superando su mejor marca anterior de 50, que había logrado dos veces antes. Pero la forma en que llegó allí, eso es lo que te queda. Lanzó 21 de 34 desde el campo, incluyendo 7 de 12 desde la línea de tres puntos. Esa es una eficiencia que no se ve todas las noches de un jugador que toma tantos tiros. También añadió 5 asistencias y 4 rebotes, porque Murray nunca es solo un anotador.
Dallas, francamente, parecía perdido tratando de contenerlo. Luka Doncic, quien terminó con unos respetables 37 puntos y 9 asistencias, simplemente no pudo igualar el ritmo anotador de Murray en el momento decisivo. Los Mavs estaban sin Kyrie Irving, una ausencia crítica, pero incluso con él, es difícil decir que alguien en esa plantilla podría haber frenado a Murray esa noche. Estaba en una de esas zonas, del tipo donde el aro parece un océano.
La cosa es que esto no fue una casualidad. Murray ha mostrado destellos de esta brillantez a lo largo de su carrera. ¿Recuerdas sus actuaciones en la burbuja en 2020? Promedió 26.5 puntos por partido en esa carrera de playoffs, incluyendo múltiples partidos de 40 puntos. Esa versión de Murray es una superestrella legítima, y lo vimos de nuevo contra Dallas. Lo que lo hace aún más impresionante es que todavía se está recuperando de esa rotura del ligamento cruzado anterior en abril de 2021. Se perdió toda la temporada 2021-22. ¿Volver y anotar 53 puntos solo un año y medio después? Eso es simplemente una locura.
Esta actuación destacó exactamente por qué los Nuggets son tan peligrosos. No son solo el show de Jokic. Cuando Murray está sano y jugando así, tienen dos motores ofensivos legítimos. Los equipos pueden idear estrategias todo lo que quieran para detener al MVP, pero si Murray está anotando triples en suspensión y penetrando al aro con confianza, ¿qué haces? El pick-and-roll entre esos dos ya es letal, pero cuando Murray puede crear su propio tiro de esa manera, eleva su techo considerablemente.
En serio: todavía no creo que suficientes personas le den a Murray el crédito que merece. A menudo se le ve como la "segunda opción" o el "compañero de Jokic". Pero en una noche como el 8 de marzo, fue el alfa indiscutible. Tomó 34 tiros, 11 más que Jokic. Dirigió la ofensiva. Y cumplió. Esto no se trata solo de un partido; se trata de lo que significa para las aspiraciones de campeonato de Denver.
Este partido de 53 puntos se sintió diferente a otras explosiones de alta puntuación en la temporada regular. No fueron calorías vacías. Fue una victoria dura y reñida contra un contendiente de la Conferencia Oeste, incluso si Dallas estaba mermado. Murray tomó el control en el último cuarto y en el tiempo extra cuando el partido estaba en juego. Eso es de lo que están hechas las leyendas de los playoffs.
Y aquí está mi opinión audaz: si Jamal Murray puede replicar consistentemente este nivel de anotación agresiva y eficiente en la postemporada, los Nuggets ganarán el título de la NBA este año. No estoy hablando de 53 puntos todas las noches, pero si promedia 25-28 puntos con buena eficiencia, con Jokic haciendo lo suyo de MVP, no hay un equipo en la liga que pueda detenerlos. Levantarán el trofeo Larry O'Brien.