Andre Drummond fue multado con $25,000 esta semana, y honestamente, pareció una penalización leve para un movimiento bastante tonto. El pívot de los Sixers hizo un gesto de disparo hacia el banquillo de los Kings durante el cuarto cuarto de su partido del 20 de noviembre. Filadelfia ganaba por mucho, 102-86, con unos tres minutos restantes en el reloj. Fue una paliza, una victoria de 102-94 para los Sixers, donde Drummond tuvo unos sólidos 10 puntos y 9 rebotes en 26 minutos desde el banquillo. Pero en lugar de simplemente cerrar el partido, decidió llamar la atención de la peor manera.
Mira, los chicos se provocan. Eso es parte del juego. Draymond Green prácticamente construyó su carrera sobre eso. Pero hay un límite, y simular un arma de fuego, incluso en broma, lo cruza. Especialmente en el clima actual. La liga ha estado tomando medidas enérgicas contra este tipo de cosas durante años. ¿Recuerdas cuando Nick Young fue multado por hacer lo mismo en 2016? ¿O más recientemente, cuando Kevin Porter Jr. recibió una suspensión de 1 partido por esencialmente el mismo gesto la temporada pasada? La NBA no juega con esto, y Drummond, un tipo que ha estado en la liga desde 2012, debería saberlo mejor. Es un veterano, no un novato con los ojos muy abiertos.
Esta ni siquiera es la primera vez que Drummond tiene un problema. En la temporada 2018-19, cuando estaba con los Pistons, lideró la liga en faltas técnicas con 17. Eso es mucha atención innecesaria y dinero perdido. Siempre ha sido un jugador un poco emocional, lo cual puede ser algo bueno cuando se canaliza correctamente. Se encenderá con un gran bloqueo o un rebote crucial. Pero a veces, esa emoción se desborda en decisiones estúpidas. Contra Sacramento, Tyrese Maxey lideraba la carga con 24 puntos, y Seth Curry aportó 22. Fue una buena victoria en equipo, un buen rebote después de perder contra los Jazz por 15 puntos solo dos noches antes. Las payasadas de Drummond simplemente eclipsaron una sólida actuación.
Aquí está la cosa: Drummond en realidad está jugando algunos de sus mejores partidos en años. Está promediando 6.1 puntos y 9.4 rebotes en solo 19.3 minutos por partido esta temporada. Ha sido una revelación para los Sixers, supliendo admirablemente a Joel Embiid cuando estuvo fuera por COVID. En los ocho partidos que Embiid se perdió, Drummond promedió 9.8 puntos, 14.8 rebotes, 3.8 asistencias y 2.3 tapones. Esos son números legítimos para un pívot titular, no para un suplente. Está demostrando que todavía puede ser una fuerza en esta liga, un reboteador dominante y un pasador subestimado.
Pero luego hace una tontería como esta, y te hace cuestionar su juicio general. $25,000 es una buena cantidad de dinero, incluso para un jugador de la NBA que firmó un contrato de un año y $2.4 millones con los Sixers. Eso es aproximadamente el 1% de su salario perdido por un momento de inmadurez. Tampoco es que los Sixers estén en apuros; tienen un récord de 9-8 y están luchando por posicionarse en la Conferencia Este. Necesitan que todos los jugadores estén concentrados, especialmente con Embiid de vuelta y encontrando su ritmo.
¿Mi opinión? Esta multa es exactamente lo que Drummond necesitaba. Es una llamada de atención de que la NBA no va a tolerar ese tipo de tonterías, sin importar lo bien que estés jugando. Si quiere seguir siendo una pieza valiosa en un equipo contendiente, necesita madurar, y rápido. Predigo que esta es la última vez que veremos a Andre Drummond hacer un gesto así en una cancha de la NBA. La multa dolió, y el equipo probablemente tuvo una conversación seria. Jugará el resto de la temporada con la cabeza baja y la boca cerrada.